7 razones por las que no puedes relajarte en vacaciones

La clave para desconectar está en identificar y corregir las situaciones que nos provocan ansiedad o malestar.

Este verano, es más importante que nunca relajarse y descansar, ya que los meses de incertidumbre y conmoción han hecho mella en nuestra mente y cuerpo. Ciertos ejercicios de relajación muscular, meditación o respiración profunda pueden ayudar a combatir esta sensación constante de conmoción que estamos viviendo, pero lo cierto es que, según los expertos, la clave para desconectar radica en identificar y corregir las situaciones que nos provocan ansiedad o sentirse inquieto.

los la prevención se convierte así en la mejor herramienta para limitar el impacto de la ansiedad durante el periodo vacacional porque, como subraya la Dra. María Sánchez, Directora Médica de e-Salud de Cigna España, el origen de esta preocupación está, en muchos casos, ligado al contexto de incertidumbre en que vivimos. “Dado el limitado margen de maniobra que tenemos para cambiar la realidad, es preferible invertir nuestros esfuerzos en la prevención. Para ello, no solo es necesario poner en práctica ejercicios o hábitos agradablespour inverser le sentiment de tension et nous aider à nous déconnecter, mais aussi savoir identifier ces aspects qui, bien qu’il semble qu’ils n’aient rien à voir avec notre situation mentale, affectent notre état de tranquillité », argumente-t -Él.

Estos son, según el experto, algunos de los hábitos o situaciones de la vida cotidiana que pueden influir en la capacidad para relajarse o incluso aumentar la tensión emocional:

1. Dilación

La temporada de verano tiende a dejar más espacio para la postergación, es decir, posponer actividades importantes Dedique tiempo a tareas más entretenidas pero menos relevantes. Sin embargo, lo cierto es que esta práctica es motivo de preocupación y preocupación. Para evitar esto, es recomendable visualizar la recompensa de haber completado la tarea a tiempo, decirle a los demás qué hacer para reforzar el sentimiento del deber, evaluar las consecuencias de la inacción, identificar y visualizar el primer paso para iniciar la acción. y date un pequeño premio después de hacerlo.

2. Compromisos innecesarios

Más allá de las responsabilidades laborales, suelen surgir otro tipo de compromisos personales, especialmente en verano y durante las vacaciones, como reuniones familiares, encuentros con amigos, visitas o viajes de cortesía… Todos estos planes, si se diseñan como una única obligación, resultan sumamente contraproducentes. Para combatirlos, tienes a tu disposición varias opciones: desde compartir la sensación de malestar con los demás, hasta el rechazo directo de su realización. Por supuesto, en este caso, habrá que hacerlo con el tiempo.

3. El desorden

Verano, vacaciones y desorden suelen ir de la mano, más si tenemos en cuenta que este año nuestra casa también ha sido oficina, colegio, sala de juegos… Está comprobado que vivir en un desorden permanente obstaculiza el equilibrio emocional y psicológico y actúa como disparador de otras situaciones que también generan tensión y agitación: fatiga, sentimiento de culpa, preocupación por no encontrar algo, retrasar tareas … Así, una de las soluciones para remediar esto es poner orden en todas las variables que afectan la vida diaria, y no solo los artículos personales que nos rodean.

4. Falta de horarios para dormir

En verano, es común irse a la cama a una hora diferente cada día, lo que afecta nuestra capacidad para quedarse dormido y por tanto su calidad. En efecto, como muestra el estudio de Cigna, “COVID-19 Global Impact”, de su informe anual “360º Well-Being Survey 2020”, el porcentaje de españoles que reconoce no dormir lo suficiente ha aumentado desde el 29% del pasado mes de abril a los 39 % hoy dia. Para resolver esto, él Se aconseja dormir al menos 7 horas. , intenta no utilizar dispositivos móviles antes de acostarte y asegúrate de que la zona de descanso sea la adecuada en cuanto a temperatura, ruido, luz, mobiliario, ropa de cama …

5. Demasiado control

Querer controlarlo todo durante las vacaciones es una de las principales fuentes de estrés y ansiedad . Para luchar contra este problema, debemos entender que hay cosas que escapan a nuestro comportamiento (el clima, las acciones de los demás, el contexto de salud que nos rodea …) y que a veces debemos delegar para que las cosas que ‘podemos El control va bien, pero con la ayuda de otros.

6. Pensamientos negativos

Tener más tiempo libre durante las vacaciones puede llevar a sobreanalizar cada situación, encontrar problemas que no existen y pensar siempre en forma negativa. A largo plazo, esta práctica conduce a aumento de la tensión interna y una tendencia a creer que las situaciones son mucho más graves de lo que realmente son. Para no caer en esto, una solución que se puede poner en práctica es la denominada “Técnica de detener el pensamiento”, que, según el Instituto Europeo de Psicología Aplicada, consiste en detener los pensamientos negativos que generan malestar emocional, y reemplazarlos por otros mejores y más adaptativos.

7. Descuidar el cuerpo

Además de estas situaciones que tienen un impacto directo en nuestra capacidad para relajarnos, existen muchos otros aspectos relacionados con un estilo de vida saludable a tener en cuenta y que también son habituales durante la temporada de verano. Este es el caso de llevar una vida demasiado sedentaria, seguir una dieta deficitaria que conduce a un consumo excesivo de azúcar, frituras y grasas trans, o al abuso de alcohol, ya que también afectan nuestra capacidad de “resetear” mentalmente.

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