Sin comer todo el día para disfrutar de un aperitivo. A esto se le llama embriaguez y es un fenómeno preocupante entre los jóvenes.

Sin comer todo el día para disfrutar de un aperitivo. Lo llamamos embriaguez y es un fenómeno preocupante entre los jóvenes.

Una nueva tendencia se está extendiendo como la pólvora entre los adolescentes: ayunar todo el día y luego atiborrarse de alcohol por la noche, cuando sales con amigos.

La “borrachera”, como la llaman los expertos, combina dos necesidades típicas de la edad: la obsesión por la delgadez y la búsqueda de la imprudencia. Así, dos de los fenómenos más preocupantes para las nuevas generaciones se refuerzan mutuamente: anorexia y la tendencia a beber alcohol con el único propósito de emborracharse.

Dos en uno

El término “embriaguez” fue acuñado en Estados Unidos, donde la epidemia es ahora la más alarmante (afecta al 30% de las mujeres entre 18 y 24 años).

Muchas niñas evitan comer a lo largo del día, limitándose a beber agua, café y fumar cigarrillos, para concentrar su aporte calórico por la noche: algunos bocadillos en el buffet de la hora feliz, pero sobre todo en la comida de la mañana, cerveza y licores.

El “beneficio” (desde el punto de vista de las niñas) es que la embriaguez, con el efecto desinhibidor resultante, es lo primero.

“Este comportamiento es muy riesgoso en términos de salud y comportamiento social”, advierte María Cristina Campanini, médica milanesa especializada en problemas nutricionales.

“Partiendo del hecho de que el alcohol, tomado en ayunas, se absorbe rápidamente, provocando una disminución de la atención y concentración, lo que hace que los constantes movimientos del ciclomotor sean peligrosos”.

Alcohol: mayores riesgos para las mujeres

En las últimas décadas, también debido al mayor contacto con sus compañeros en el norte de Europa (donde el hábito de la resaca por la tarde y por la noche ya había prevalecido durante algún tiempo), los adolescentes italianos han adoptado la tendencia al “atracón”, es decir, a decir emborracharse (“Binge” significa “binge”) con motivo de fiestas, fiestas, discotecas.

En el alcohol buscamos los efectos socializantes, eufóricos y desinhibidores, precisamente los que conducen al abuso a largo plazo.

En Italia, por lo tanto, ha habido un aumento significativo en el consumo de alcohol en el grupo de edad de 14 a 16 años, especialmente entre las niñas en unos pocos años.

Un dato nada despreciable, dado que en las mujeres los efectos tóxicos del alcohol son mayores que en los hombres: la concentración de alcohol deshidrognasa, la enzima que metaboliza el alcohol, es de hecho del orden de la mitad, con la consecuencia de que, para la misma consumo, la toxicidad es el doble en comparación con los hombres.

Cada vez más insatisfecho con su propio cuerpo.

Igualmente preocupante es la mayor prevalencia de los trastornos alimentarios: algunas encuestas muestran que alrededor del 85% de los adolescentes están a dieta o no están de ninguna manera satisfechos con su estado físico.

La anorexia comienza precisamente con el miedo a estar gordo (casi siempre por un sobrepeso real, la mayoría de las veces ligero) y la consecuente adopción de una dieta estricta, a veces acompañada de ejercicios físicos. ejercer (las chicas se someten a ejercicios extenuantes en el gimnasio).

La dieta funciona: el éxito mejora la autoestima y da una sensación de poder y control, desencadenando una trampa mortal.

Es decir que la delgadez se busca menos como sinónimo de belleza que de autonomía, autocontrol, independencia.

Al mismo tiempo, el organismo libera sustancias de tipo anfetamínico, que dan una sensación de eficacia y control.

Además, la delgadez provoca una especie de anestesia perceptiva que la vuelve invulnerable a las emociones, aumentando la sensación de control.

Mientras tanto, aparecen dolencias físicas: la menstruación desaparece, la frecuencia cardíaca se ralentiza, hipotensión, osteoporosis , se produce la caída del cabello y el cabello fino se esparce por todo el cuerpo.

Las estadísticas indican que las posibilidades de recuperación de la anorexia no son muy altas: solo el 30 por ciento puede alcanzar un peso normal y reanudar un ciclo menstrual regular.

El 35 mantiene su propia visión distorsionada de la imagen corporal, el 25 se vuelve anoréxico crónicamente y el 10 muere de caquexia o suicidio.

Está advertido en la familia

Es importante que los padres hablen con sus hijos sobre el alcohol y los riesgos asociados con él antes de que lleguen a la adolescencia, alrededor de los 9 y 10 años.

Hacerlo más tarde, sobre todo si se tienen actitudes agresivas o prohibitivas, podría tener el efecto contrario, es decir, animarles a abusar.

También es importante evitar que los niños empiecen a beber muy temprano. Se ha demostrado que comenzar antes de los 15 años cuadriplica el riesgo de alcoholismo.

El buen ejemplo es fundamental en los hábitos alimentarios y de estilo de vida, especialmente si el tiempo que se pasa con los niños es limitado. Por tanto, debemos estar atentos ante situaciones de riesgo. Preocupante, por ejemplo, si un niño (o una niña) cambia de compañía, tiene una disminución en el rendimiento escolar, tiene frecuentes cambios de humor, cambia de apariencia o carácter, adopta un comportamiento intolerante o agresivo.

Si pierde el control de la situación, no dude en buscar ayuda externa, desde el médico de cabecera hasta psicoterapeutas y centros especializados en trastornos alimentarios.

Por F. Tips

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