EL PAPEL DE LA AUDITORÍA INTERNA EN LA PREVENCIÓN DE RIESGOS

El riesgo se define generalmente como la incertidumbre de un resultado o evento. Puede referirse tanto a una amenaza negativa como a una oportunidad positiva para que una empresa asuma un riesgo que valga la pena y que pueda proporcionar una ventaja competitiva sobre los competidores reacios al riesgo. Sin embargo, dado el potencial de ganancias y pérdidas significativas, es importante que los riesgos se evalúen con precisión, calculando la probabilidad de resultados y su impacto en un negocio.

Todas las empresas se enfrentan a riesgos, ya que operan en un entorno de incertidumbre inherente al libre mercado que pone toda la actividad económica a merced de la oferta y la demanda. Por lo tanto, todas las empresas deben tener un sistema para gestionar estos resultados. Por lo general, esto implica identificar, con la mayor precisión posible, los riesgos potenciales y su posible impacto en el negocio, y luego desarrollar respuestas apropiadas y preparadas para hacer frente a tales eventos, si ocurren y cuando ocurran. Los riesgos provienen de varias áreas diferentes:

  • Los riesgos estratégicos incluyen incertidumbres del mercado, como la disminución de la demanda, la incapacidad para desarrollar nuevos productos o la entrada de nuevos competidores.
  • Los riesgos financieros se relacionan con cambios en los costos e ingresos no directamente relacionados con el mercado y pueden incluir deudas incobrables o aumentos en los pagos de intereses de los préstamos.
  • Los riesgos operacionales cubren los peligros de turbulencias en las funciones de distribución y producción, como averías en la maquinaria de la planta o la pérdida de personal importante.

Por último, los riesgos de cumplimiento se relacionan con la capacidad de la empresa para cumplir con los requisitos legales y reglamentarios. Las fallas en este caso pueden resultar en el cierre forzoso de la transacción o amenazas de acciones legales. Otros riesgos más generales incluirían desastres naturales e inestabilidad política en los mercados extranjeros.

Una vez que se han identificado los riesgos, es importante que la empresa evalúe la probabilidad de que ocurran, así como su impacto o importancia. Así, la empresa puede clasificar o priorizar los riesgos a los que se enfrentará. Esta clasificación permite que los recursos se concentren en las áreas de riesgo más importantes, aquellas que tienen mayor potencial para impactar en el éxito de los objetivos comerciales. La estimación del riesgo se puede obtener en un nivel de línea de base, simplemente evaluando si los resultados son de baja, media o alta probabilidad. A un nivel más sofisticado, los riesgos se pueden analizar aplicando la ciencia actual.

El último paso es desarrollar sistemas o políticas para gestionar los riesgos. El primer enfoque es simplemente aceptar el riesgo. Por lo general, esto significa que los costos de administrar el riesgo exceden los costos del riesgo en sí. Los riesgos que no pueden evitarse o transferirse entran en la categoría de “autoseguro”. La segunda estrategia es transferir el riesgo. Esto generalmente se hace con la compra de una póliza de seguro. El riesgo también se puede transferir mediante un acuerdo contractual (por ejemplo, el comprador puede acordar cubrir todos los precios de producción de una empresa proveedora)

El tercero es reducir el riesgo haciendo múltiples inversiones, como comprar máquinas mejores y más caras, pero con menos riesgo de pérdidas.

El enfoque final es evitar el riesgo. Esto significa que no se realizarán actividades o inversiones, ya que los riesgos se consideran muy altos. El problema con este enfoque es a veces que tienes que renunciar a oportunidades lucrativas.

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