¿Para qué se utilizan los hipoglucemiantes? Antidiabético y efectos – Notas leídas

También denominados fármacos hipoglucemiantes, los antidiabéticos pertenecen al grupo de fármacos cuyo objetivo es reducir los niveles de glucosa en sangre mediante diversos mecanismos.

Para que la persona pueda empezar a usar antidiabéticos orales, es recomendable que le acompañe de una buena alimentación, y que también comience a realizar ejercicios físicos, encaminados a reducir los niveles de glucosa presentes en el organismo, y disminuir la concentración de Hb A1c, es decir, hemoglobina glicosilada.

Si, incluso después de hacer dieta y hacer ejercicio, no puede lograr buenos resultados, la persona puede comenzar inicialmente con una terapia antidiabética para tratar la diabetes tipo 2. 2.

Puede combinar medicamentos para la diabetes, alimentos y ejercicio. Sin embargo, si aún no es efectivo, también puede combinarlo con insulina nocturna.

En el caso de las etapas terminales de la diabetes mellitus, incluso si se trata de diabetes tipo 2, puede ser necesario un tratamiento exclusivo con insulina.

Antidiabéticos orales: ¿qué son?

Existen muchos grupos de agentes hipoglucemiantes orales, que difieren en su mecanismo de acción, o incluso en su estructura química. Los grupos más importantes son:

  • Biguanidas
  • Tiazolidindionas
  • Sulfonilureas
  • Meglitinidas (“glinidas”)
  • DPP4
  • Inhibidores de la alfa-glucosidad
  • Biguanides – la propuesta de Biguanides es:

1 – Estimula la glucólisis directamente en los tejidos, y también aumenta la eliminación de la glucosa presente en la sangre.

2 – Ayuda a reducir la gluconeogénesis hepática.

3 – Reducir la absorción de glucosa del tracto gastrointestinal.

4 – Permitir que el glucagón reduzca sus niveles plasmáticos.

Las biguanidas no estimulan la secreción de insulina, lo que hace innecesario el uso de células beta funcionales.

La fenformina, la buformina y la metformina se derivan de la guanidina.

Antidiabéticos orales

Características de las biguanidas

La acidosis láctica fue causada más comúnmente por buformina y fenformina.

Actualmente, la metformina es la más segura de las biguanidas. Rara vez induce acidosis láctica, el apetito puede disminuir, lo que también conduce a la pérdida de peso.

Como resultado, la hiperlipidemia también se reduce, ya que la concentración de lipoproteínas llamadas VLDL y LDL también disminuye. Y también aumenta el HDL. Este fármaco se consideró de primera elección y siempre existe la posibilidad de una combinación de meformina y sulfonilureas.

Los pacientes con enfermedad pulmonar grave, enfermedad renal o enfermedad cardíaca, así como las mujeres embarazadas, no pueden ser tratados con biguanidas. Porque en tales casos se reduce la eliminación del fármaco, lo que provoca un aumento del nivel en sangre, así como del metabolismo anaeróbico. Como resultado, el nivel de ácido láctico también se ve afectado.

La metformina se elimina por los riñones porque no se biotransforma y no se une a las proteínas plasmáticas. La absorción de vitamina B12 por parte del cuerpo puede verse alterada debido al uso de metformina durante mucho tiempo. Aproximadamente el 30% de los pacientes tratados con metformina experimentaron esta interferencia.

Se han reportado síntomas gastrointestinales transitorios, tales como: anorexia, náuseas, diarrea y vómitos.

Debe evitarse el consumo de bebidas alcohólicas debido a las interacciones medicamentosas. En el caso del etanol, una vez biotransformado, uno de sus productos finales es el ácido láctico.

Por tanto, aumenta el riesgo de acidosis láctica en pacientes con insuficiencia hepática y en jóvenes con desnutrición.

Si es necesario que el paciente realice una exploración radiológica mediante contraste yodado, será necesario suspender la metformina dos días antes de la fecha del examen. Y solo dos días después del examen, el medicamento se puede reutilizar.

Los pacientes que necesiten usar diuréticos como: bumetanida, furosemida, piretanida y ácido etacrínico, deben tomar niveles de creatinina sérica, debido al mayor riesgo de acidosis láctica.

  • Tiazolidindionas –También conocidas como glitazonas. Estos son medicamentos que se utilizan para tratar la diabetes mellitus tipo 2, así como otras enfermedades relacionadas con este problema.

Se introdujo a finales de la década de 1990. Esta clase de fármacos permite que los tejidos blancos mejoren su sensibilidad a la insulina. Actúan selectivamente sobre los receptores de insulina que se encuentran en el núcleo celular.

Los fármacos de esta clase que se utilizan son: rosoglitazona, pioglitazona, ciglitazona y troglitazona.

  • Sulfonilurea –Estos tipos de medicamentos estimulan las células beta del páncreas para que liberen insulina. Las sulfonilureas, junto con las meglitinidas, también se denominan secretagogos porque aumentan la cantidad de insulina secretada en la sangre.

Los estudios con estos fármacos muestran que actúan como posreceptores, facilitando la acción y también aumentando el volumen de los receptores de insulina.

La sulfonilurea más antigua utilizada con fines medicinales en Brasil se llama clorpropamida. Hoy en día ya no se utiliza por la aparición de otras sustancias, como glicazida, glimepirida, glibenclamida y glipizida.

  • Meglitinidas –el perfil toxicológico y farmacológico de las meglitinidas es similar al de las sulfonilureas. Actúan estimulando la secreción de insulina.

Meglitinidas

Aunque necesitan una dosis que se debe distribuir a lo largo del día, específicamente con las comidas principales, tienen la capacidad de controlar la hiperglucemia posprandial.

Los fármacos que pertenecen a este grupo son nateglinida y repaglinida.

  • Inhibidores de la dipeptipeptidasa 4– este fármaco actúa sobre la degradación de las incretinas. Las incretinas se producen en el intestino. Actúan sobre el páncreas, ayudando a regular el ciclo de la glucosa en el cuerpo.

Cuando la glucosa aumenta en la sangre, las incretinas estimulan la secreción de insulina, lo que inhibe la secreción de glucagón. Debido a que se inhibe su degradación, las incretinas permanecen más tiempo en el cuerpo.

  • Inhibidor de la alfa-glucosidad– este medicamento, como su nombre indica, inhibe la enzima alfa-glicosidad. Cuando se inhibe esta enzima, cuando se ingieren los carbohidratos, es posible que se reduzca la glucosa en la sangre.

La alfa-glucosidad facilita la absorción de la glucosa ingerida durante las comidas. Además de reducir la hiperglucemia, debido a la inhibición de esta enzima, los alimentos tardan más en digerirse, lo que reduce la necesidad de otras comidas.

Estos antidiabéticos anteriores son orales, hay inyectables, como:

  • Insulina– la insulina generalmente se inyecta por vía subcutánea, mediante una bomba de insulina o mediante inyecciones altas. También se puede administrar por vía intravenosa, durante los ataques de hiperglucemia. Se usa ampliamente en la diabetes tipo 1 y tipo 3, que es la diabetes gestacional.

Las insulinas se dividen en:

▪ Insulina de acción rápida

▪ Insulina que tiene una acción intermedia

▪ Insulina de acción prolongada

  • Miméticos de incretinas– estas hormonas son producidas por el intestino, lo que aumenta la cantidad de insulina liberada por el páncreas. Los agonistas de este medicamento se pueden usar por vía subcutánea en la diabetes tipo 2. Pueden causar pérdida de apetito y también problemas gastrointestinales. Son ellos:

▪ Exanatido (Bydureon y Byetta)

▪ Lixisenatida (Lixumia)

▪ Liraglutido (Victoza)

▪ Dulaglutida (trulicita)

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