El racismo estructural se refiere al conjunto de prácticas institucionales y relaciones sociales, económicas y políticas que favorecen a una etnia sobre otra.

Son las estructuras de la sociedad las que promueven directa o indirectamente los prejuicios raciales y ayudan a perpetuar las desigualdades.

El racismo estructural en Brasil tiene su origen en el proceso de la esclavitud de la población africana traído desde el siglo XVI por los colonizadores portugueses.

Esta condición estructurante del racismo resulta en el mantenimiento e intensificación de la exclusión, la falta de oportunidades, la violencia y la pobreza de la población negra.

Racismo estructural en Brasil

El racismo estructural tiene su origen en la esclavitud

A partir del siglo XVI, los portugueses trajeron alrededor de 5 millones de negros del continente africano para trabajar como esclavos en las tierras dominadas.

La esclavitud tuvo lugar entre las décadas de 1550 y 1888 y durante este período la población esclavizada fue sometida a un régimen bárbaro de violencia y trabajo forzoso.

El fin de la esclavitud no acabó con la exclusión social de los negros

Incluso con el fin de la esclavitud en 1888, la población negra no tenía derecho a ingresar a la sociedad. Permanecieron sin acceso a la tierra, la educación o el trabajo.

Un ejemplo fue la Segunda Ley Oficial de la Ley Complementaria a la Constitución de 1824, que prohibió a los negros asistir a la escuela por estar «enfermos de enfermedades contagiosas».

La falta de oportunidades para los negros después de la liberación llevó a esta población a la delincuencia o a realizar actividades manuales mal pagadas.

Las teorías raciales justifican el mantenimiento del racismo

El dominio de los blancos sobre los negros se basó en teorías científicas que intentaron probar la inferioridad física y mental de los negros.

Estas teorías se difundieron entre los intelectuales brasileños en el siglo XIX y justificaron la continua marginación de los negros en la sociedad incluso después de que terminó la esclavitud.

La inmigración europea y el intento de «blanquear» a la población

Con el fin de la esclavitud, se crearon leyes para traer trabajadores a Brasil. Se intentó promover el “blanqueo” de la población, ofreciendo privilegios a los inmigrantes europeos.

El Decreto No. 528 de 1890 abrió las puertas de Brasil a la inmigración, con la excepción de los “indios de Asia y África”.

Muchos inmigrantes europeos recibieron tierras y beneficios del estado brasileño para establecerse en el país. Los negros, que ya se encontraban en territorio brasileño, no gozaron de tales privilegios.

El racismo ha intensificado las desigualdades sociales

Estos siglos de exclusión han permitido que las mismas estructuras en las que evoluciona la sociedad propicien la continuidad del racismo y el mantenimiento de la población negra al margen de la sociedad.

Debido a estos años de exclusión, la población negra de Brasil tiene más dificultades para acceder al mercado laboral, oportunidades de estudio y calificación profesional.

Por otro lado, los negros en Brasil son las mayores víctimas de homicidios, feminicidios, violencia y analfabetismo. Debido a la falta de oportunidades, también constituyen la mayoría de la población carcelaria del país.

También comprenda qué es el racismo.

Revelando ejemplos de racismo estructural en la sociedad brasileña

Falta de representatividad política

Un ejemplo es la estructura de poder del estado: aunque más del 50% de la población de Brasil se identifica como negra, solo el 17,8% de los parlamentarios que integran el Congreso Federal son negros.

Lo mismo se repite en otros ámbitos: entre los gobernadores estatales electos en 2018, ninguno es negro y entre los alcaldes electos en 2016, solo el 29% eran negros.

Sesión plenaria del Congreso Nacional.

Falta de representatividad en los programas de televisión

Otro ejemplo de reproducción del racismo en estructuras es el de los programas de televisión. Hay poca representación de los presentadores de programas negros y también en las listas de telenovelas.

Un ejemplo fue la telenovela “Segundo sol” de 2018, que tuvo lugar en Salvador, Bahía, y cuyos protagonistas fueron todos blancos. Según la Encuesta Nacional de Hogares de 2017 (Pnad), el 85% de los salvadoreños son negros.

La Unión Negra por la Igualdad presentó una denuncia contra la emisora, alegando que los actores no representaban a la gente de esa ciudad.

Palabras portuguesas

Esta desigualdad también se refleja en aspectos culturales como bromas y palabras que se han difundido en la lengua portuguesa de Brasil. Aquí hay algunos ejemplos de palabras que usan el término «negro» para referirse a algo negativo:

  • Ennegrecer
  • Lista negra
  • Mercado negro

Otra palabra utilizada en portugués es «mesita de noche», el nombre que se le da a las mesitas de noche. Los esclavos sostenían los objetos de sus amos y no podían hacer ruido, por lo que se les llamaba tontos.

Racismo individual, institucional y estructural

El racismo tiene tres concepciones diferentes: individual, institucional y estructural. El racismo individual se refiere a las actitudes discriminatorias y los prejuicios raciales practicados por las personas.

El racismo institucional ocurre cuando las instituciones públicas y privadas actúan de manera racista, otorgando privilegios a ciertos grupos sociales y desventajas a otros.

El racismo estructural ocurre cuando se normalizan los prejuicios en las relaciones sociales, económicas, culturales y políticas. En tales casos, incluso si se castiga a personas o instituciones por actos racistas, esta responsabilidad no reduce las desigualdades sociales.

Es por esta razón que los expertos en estudios raciales sostienen que construir una sociedad menos desigual solo será posible con el fin del racismo estructural.

Por F. Tips

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