Cuando hablamos de disfunciones sexuales nos referimos a un conjunto de cuestiones que dificultan el funcionamiento normal del individuo en las fases del ciclo de respuesta sexual, así como a formas específicas de dolor asociadas al coito.

¿Qué es el ciclo de respuesta sexual?

El ciclo de respuesta sexual es el conjunto de fases o etapas a través de las cuales tiene lugar y tiene lugar la relación sexual. Estos pasos incluyen:

Deseo sexual : Este tiene que ver con las fantasías sexuales y el deseo de participar en una actividad sexual. Es una fase puramente cognitiva y voluntaria que puede iniciar cambios fisiológicos y sensaciones que inician la siguiente fase de excitación.

Excitación sexual: él viene dado por el conjunto de sensaciones y cambios fisiológicos que producen un fuerte impulso a la conducta sexual. La intensidad de este estímulo puede variar en función de varios factores. Es fácil darse cuenta de que estás en esta fase porque los órganos sexuales se comportan de una manera que te prepara para el coito (ver tabla).

Orgasmo: Él se define como un pico de placer sexual alcanzado durante el coito con la otra persona. También en esta fase, los órganos sexuales exhiben un comportamiento típico.

Resolución: después del orgasmo, nuestro cuerpo entra en un estado fisiológico de relajación y las personas experimentan una agradable sensación de bienestar. Durante este tiempo, el hombre pasa por un período variable de refractario, durante el cual no es sensible a la estimulación y otras erecciones y orgasmos.

Disfunciones sexuales y sus síntomas.

Cualquier disfunción sexual generalmente se atribuye a una o más fases del ciclo de respuesta sexual. Las únicas excepciones las da la fase de resolución (en la que no se reconoce disfunción) y el trastorno de dolor y penetración genitopélvico, que se configura en un sentido más general como síndrome de dolor o tensión relacionado con la penetración. Para obtener una breve descripción de las disfunciones sexuales reconocidas actualmente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), puede consultar la tabla siguiente.

Fase de referencia Disfunción La descripcion
El deseo Trastorno del deseo sexual hipoactivo masculino Insuficiencia o ausencia de fantasías y deseo sexual.
Deseo y emoción Trastorno del deseo sexual y la excitación femenina. Interés reducido en la actividad sexual, con menos pensamientos y fantasías al respecto; ausencia o reducción del deseo y la excitación y el placer en respuesta a estímulos eróticos y / o durante el coito
Excitación Disfunción eréctil Dificultad para lograr o mantener una erección o disminución marcada de la rigidez eréctil
Orgasmo Eyaculación retardada Retraso marcado o ausencia de eyaculación durante el coito
Orgasmo Eyaculacion precoz Eyaculación precoz que ocurre antes de que la persona lo desee.
Orgasmo Trastorno del orgasmo femenino Retraso, infrecuente o ausencia total del orgasmo. O intensidad notablemente reducida de las sensaciones orgásmicas.
Dolor durante el coito Dolor genitopélvico y alteración de la penetración. Dolor o miedo al dolor pélvico o vulvovaginal durante los intentos de penetración o durante las relaciones sexuales. O tensión o contracción marcada de los músculos del suelo pélvico durante los actos descritos anteriormente.

Cómo saber si tiene disfunción sexual

Reconocer que tiene una disfunción sexual puede parecer relativamente sencillo. Sin embargo, el problema puede ser más complejo de lo esperado. Antes de responder a esta pregunta, conviene preguntarse qué criterios se utilizan para establecer un buen o mal funcionamiento sexual. Además, la disfunción sexual es tal si no tiene un origen orgánico. Solo una vez aclarados estos aspectos se podrá hacer un diagnóstico e iniciar un tratamiento adaptado al problema. Por estos motivos, si existen indicios de un posible mal funcionamiento y si no se resuelve de forma espontánea pasado un tiempo determinado, es recomendable contactar con centros o profesionales especializados en el tratamiento de estos problemas.

Cuales son las causas ?

Ahora sabemos que los factores psicológicos se encuentran entre los factores que pueden afectar significativamente el desempeño sexual. Las fuertes tensiones en la pareja, así como el estrés provocado por la vida cotidiana, la ansiedad y el estado de ánimo juegan un papel muy importante y se dan cuenta de la utilidad de una intervención centrada en el manejo y regulación de estos aspectos. Otras veces, sin embargo, la causa acecha en nuestra mente y en la forma en que concibe el sexo y cómo debería ser. Las personas a menudo tienen expectativas sobre la duración y la calidad del desempeño sexual, se preocupan por el tamaño de los órganos sexuales y temen que sean inadecuados. Hoy en día, muchos toman como modelos de actuación y comportamiento sexual el de los actores o actrices de películas duras, terminando por establecer sus propios estándares cualitativos y cuantitativos a su imagen y semejanza. Sin embargo, la expectativa de poder lograr tal desempeño a menudo se decepciona con la realidad y la persona termina siendo presa de la conocida ansiedad de desempeño, que solo empeora su desempeño. La vida sexual e íntima de las personas está lejos de estos modelos. El sexo prolongado suele ser más desagradable que placentero, tanto para una pareja como para la otra. Entre las creencias que pueden causar inquietudes y problemas, no deben olvidarse las de carácter religioso-moral, cultural y de juego de roles. Todos venimos de situaciones culturales y familiares que nos brindan marcos regulatorios precisos sobre comportamientos en relación a diversos contextos, dominios existenciales y según el rol masculino y femenino de cada uno. La rigidez excesiva y la adherencia a estos patrones son a menudo una fuente de problemas en la esfera sexual, que en muchos sentidos sigue siendo un tabú en la actualidad. En última instancia, es posible que las disfunciones sexuales sean el resultado de experiencias negativas anteriores. Haber experimentado un desempeño insatisfactorio incluso una vez puede crear un malestar severo si ha generado sentimientos de culpa o vergüenza. La ansiedad, el miedo y los sentimientos de insuficiencia resultantes pueden obstaculizar el funcionamiento sexual adecuado de una persona. La disfunción sexual puede ser el resultado de experiencias negativas previas. Haber experimentado una actuación insatisfactoria aunque sea una vez puede crear un malestar grave si ha generado sentimientos de culpa o vergüenza. La ansiedad, el miedo y los sentimientos de insuficiencia resultantes pueden obstaculizar el funcionamiento sexual adecuado de una persona. La disfunción sexual puede ser el resultado de experiencias negativas previas. Haber experimentado un desempeño insatisfactorio incluso una vez puede crear un malestar severo si ha generado sentimientos de culpa o vergüenza. La ansiedad, el miedo y los sentimientos de insuficiencia resultantes pueden obstaculizar el funcionamiento sexual adecuado de una persona.

Como tratarlos

Actualmente existen terapias a corto plazo para el tratamiento de la disfunción sexual que tienen una alta probabilidad de éxito, se desarrollan en un período de tiempo relativamente corto e implican costos absolutamente razonables. Sin embargo, es difícil definir con precisión el tiempo que requieren los tratamientos de este tipo, porque el curso es siempre individualizado, por tanto adaptado a las características de la persona y del problema planteado. Cada disfunción requiere la implementación de técnicas específicas, tanto prácticas como cognitivas. El primero consiste en una serie de ejercicios conductuales que la persona debe aprender y luego practicar de manera consistente en su vida diaria. A veces es necesario practicarlos individualmente, otras veces por parejas. Algunas de estas técnicas tienen como objetivo lograr un mayor grado de relajación y autocontrol, otras para fortalecer los músculos de los órganos sexuales. Todo esto suele tener lugar en procedimientos graduales, estructurado y acordado, donde también puede ser necesario el autocontrol y la autoobservación durante el curso. Esto se acompaña de un trabajo cognitivo centrado en cuestionar pensamientos y creencias irracionales y disfuncionales que pueden influir en la aparición o mantenimiento de la disfunción. A través de este trabajo de “reestructuración cognitiva”, la persona es guiada por el terapeuta para reconocer la falta de fundamento y la inconsistencia de creencias e inquietudes relacionadas con las disfunciones denunciadas. Estas creencias pueden ser de diferente naturaleza: moral, estética, performance, higiénica, hipocondríaca o ligadas a patrones de rol demasiado rígidos. Con intervenciones de este tipo, la persona tiene buenas posibilidades de recuperar un buen nivel de funcionamiento y satisfacción en sus relaciones sexuales.

Disfunciones inducidas por sustancias

Las drogas, incluido el alcohol, los opiáceos, los sedantes, los hipnóticos o ansiolíticos, las anfetaminas u otros estimulantes como la cocaína, también tienden a causar disfunción sexual. La siguiente tabla enumera los nombres de algunas sustancias que pueden tener efectos secundarios relacionados con la función sexual del individuo. Las sustancias enumeradas son ingredientes de medicamentos activos que se venden con diferentes marcas. El mismo principio activo puede comercializarse con un nombre diferente que depende del laboratorio farmacéutico distribuidor.

Preguntas más frecuentes

¿Qué tan comunes son las disfunciones sexuales?

Las disfunciones sexuales son trastornos bastante comunes. Su incidencia tiende a variar considerablemente según el tipo de disfunción y es difícil de cuantificar en términos exactos. La sexualidad es un área delicada de nuestro funcionamiento, afecta la autoestima y puede generar sentimientos de vergüenza o culpa, razón por la cual muchas personas permanecen cerradas y modestas y dudan en pedir ayuda. Pero dado que existen tratamientos efectivos, es importante que las personas compartan su problema con su pareja y con los servicios de salud. Superar sus miedos recurriendo a personal especializado es el primer paso para ganar valor, confianza y crear las condiciones favorables para superar estos problemas.

¿A qué edad comienza y qué grupos se ven más afectados?

La disfunción sexual puede existir en adolescentes y adultos de cualquier edad. Sin embargo, su incidencia parece estar aumentando en los grupos de jóvenes y adultos mayores. Las razones de esta tendencia probablemente estén relacionadas con el hecho de que los jóvenes a menudo no tienen experiencia en el sexo o no tienen la información adecuada al respecto. El envejecimiento, caracterizado por la disminución de las funciones fisiológicas y el uso de ciertos tipos de medicamentos relacionados con la edad, puede conducir al desarrollo de tales problemas.

Creo que tengo disfunción sexual, pero solo me pasa con algunas personas. ¿Qué tengo que hacer?

Las disfunciones sexuales también pueden limitarse a las relaciones con parejas particulares. Las razones a menudo se pueden encontrar en factores relacionados con la insatisfacción, la mala comunicación, el conflicto en la pareja y posibles diferencias en la frecuencia e intensidad del deseo sexual. A veces, la salud de la pareja y cualquier problema sexual también pueden influir. Si sospecha que este puede ser el caso, puede intentar buscar el consejo de un especialista.

A veces tengo problemas con las relaciones sexuales, pero esto solo sucede en determinadas situaciones. ¿Estoy sufriendo de disfunción sexual?

Esto es posible, ya que las disfunciones sexuales también pueden limitarse a situaciones particulares en las que surgen constantemente condiciones particulares, por ejemplo, falta de estimulación adecuada o circunstancias ambientales incómodas, complacientes y relajantes. Aquellos que no están contentos con sus cuerpos y tienen miedo de mostrar sus defectos, por ejemplo, pueden no sentirse cómodos teniendo relaciones sexuales en condiciones de luz brillante, apareciendo tensos y preocupados.

¿Es posible tener más de una disfunción sexual?

Absolutamente sí y no es infrecuente. Las disfunciones sexuales a menudo ocurren en asociación entre sí y en estos casos el nivel de deterioro es significativamente mayor.

Nunca he tenido un problema con el sexo, sin embargo, mis relaciones han sido insatisfactorias durante algún tiempo. ¿Es posible que tenga disfunción sexual?

Si el problema ha estado sucediendo durante un tiempo y se reconoce a sí mismo como una de las dolencias enumeradas anteriormente, es posible que esté sufriendo algún tipo de disfunción sexual. En esta clase particular de trastornos, el problema sexual puede estar presente desde la primera relación sexual y representar una constante en la vida del individuo. Otras veces, sin embargo, el problema surge después de un tiempo y después de que el individuo ya ha tenido relaciones sexuales completamente satisfactorias. En tales casos, el trastorno se define como “adquirido” y es importante identificar las causas y factores para mantenerse en el momento presente.

¿La terapia sexual también involucra a la pareja?

Por lo general, es mejor que ambos miembros de la pareja trabajen juntos en la terapia sexual para aumentar las posibilidades de éxito. Esto por al menos tres razones:

  • La realización de ciertos ejercicios conductuales requiere la presencia de otra persona;
  • La efectividad de algunos ejercicios conductuales es mayor si se realizan en pareja;
  • Sin darse cuenta, la pareja puede desempeñar un papel en la causa o el mantenimiento del problema.

Por F. Tips

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