Reciprocidad: ¿estamos hablando de un intercambio de sentimientos?

La reciprocidad es la base de cualquier buena relación.

Reciprocidad: una palabra de la que no oímos mucho, pero que está presente a lo largo de nuestro día a día y de nuestra vida. Reciprocidad o intercambio, reciprocidad, correspondencia… Hablemos del intercambio de buenos sentimientos.

Cuando escuchamos la expresión “La vida es una calle de doble sentido”, habla un poco de este intercambio, de este sentimiento presente en nuestra rutina. Un agradecimiento, una benevolencia intercambiada, un diálogo lleno de confianza entre las partes, un sentimiento de simpatía y afecto mutuo.

Foto de la ilustración: Hakase_ por Getty Images

La reciprocidad es importante porque funciona como base, soporte en las relaciones, ya sean románticas, profesionales o sociales. Y el sentimiento tiene que venir del corazón, ser genuino. Lo contrario debe ser realmente cierto. La gente necesita conexiones reales y relaciones más sinceras. Una vida ajetreada, la presión de las relaciones virtuales inmediatas, todo tiende a alejar a las personas del calor humano, las conversaciones y los intercambios de sentimientos, los gestos intercambiados, la mirada a la mirada.

En verdad, la bondad engendra bondad, el amor engendra amor. la confianza engendra confianza, etcétera … Aunque a lo largo de la vida nos decepcionen las personas y las situaciones, vale la pena abrirse a las cosas buenas, generando en nuestro corazón los buenos sentimientos que acaban “escapando” en nuestras acciones . Todo esto contagia a las personas y los entornos en los que nos encontramos. Es un intercambio, un intercambio real, un intercambio. Un bidireccional.

Para vivir este sentimiento en la práctica, podemos realizar acciones concretas como intentar ser una mejor persona, trabajar las emociones y los buenos sentimientos, desarrollar hábitos que se van extendiendo como sonreír más, agradecer, saludar… Cosas pequeñas y sencillas, pero con grandes efectos.

En las relaciones, la reciprocidad debe estar presente tanto en las amistades como en las citas y el matrimonio. No se puede construir una relación sin intercambiar sentimientos. Las personas pueden tener diferentes personalidades, por ejemplo, una es más tímida y la otra más extrovertida, pero si hay un sentimiento mutuo en el corazón, amor y respeto, la relación se fundamenta, tiene apoyo. Es como una estructura de dos patas, si una está rota o falta, todo se derrumba.

Las relaciones deben ser íntegras, con mutuos intercambios de amor, fidelidad y respeto. No es una utopía. No es irreal. Es cierto, sucede. Y comienza en cada uno de nosotros. Empieza en ti y se esparce como semillas en el viento. Y los primeros en cosechar los frutos de los buenos sentimientos mutuos somos nosotros mismos.

Deja un comentario