Síndrome de la vena cava superior . El síndrome de la vena cava superior suele ser un signo de carcinoma broncogénico localmente avanzado. La supervivencia depende del estado patológico del paciente. Cuando el carcinoma broncogénico de células pequeñas se trata con quimioterapia, el tiempo medio de supervivencia con o sin SVCS es casi el mismo (42 semanas o 40 semanas).

La supervivencia a los 24 meses es del 9% en pacientes sin SVCS y del 3% en aquellos con el síndrome. Cuando la neoplasia maligna se trata con radioterapia, el 46% de los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas experimentan alivio de los síntomas, en comparación con el 62% de los pacientes con carcinoma broncogénico de células pequeñas. La supervivencia a 2 años del 5% es casi la misma para ambos grupos.

Resumen

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  • 1 Etiología
  • 2 Cuadro clínico
  • 3 Evaluación y diagnóstico
  • 4 Tratamiento
  • 5 fuentes

Etiología

La obstrucción del drenaje venoso de la vena superior puede ser secundaria a compresión o infiltración por tumores mediastínicos, habitualmente broncopulmonar (carcinoma broncogénico). También puede deberse a linfomas, metástasis y, más raramente, a tumores cardíacos que se originan en la aurícula o el pericardio. El síndrome puede ser causado por procesos leves, como la presencia de aneurisma de aorta torácica, mediastinitis, fibrosis mediastínica, pericarditis constrictiva, tiroides retroesternal, trombosis venosa por catéteres centrales, linfadenopatía, enfermedad de Behçet o traumatismo. La progresión de la trombosis venosa del miembro superior es una causa poco frecuente.

Cuadro clinico

Los signos clínicos son muchos y variados. Por lo general, se agravan al mentir, masticar o realizar un esfuerzo físico.

Los signos y síntomas más comunes, ordenados de mayor a menor incidencia, son: dilatación de las venas yugulares, edema facial y cervical, disnea, tos, rubor o cianosis de la cara y cuello, dilatación de las venas superficiales de los miembros superiores y superiores. tórax, edema de miembros superiores, congestión nasal, disfonía, estridor, mareos, dolor de cabeza, edema de glotis, edema de lengua, rinorrea y disfagia. La coexistencia de edema de cara, cuello, tórax superior y miembros superiores se denomina clásicamente edema en esclavos.

Es poco común que se produzca una embolia pulmonar por trombosis de la vena cava superior. Sin embargo, se han descrito casos de tromboembolismo pulmonar masivo.

Evaluación y diagnóstico

Una vez que se reconoce el síndrome de la vena cava superior (SVCS), es importante la atención clínica inmediata. Se debe hacer un diagnóstico antes de comenzar el tratamiento por las siguientes razones:

  • El 75% de los pacientes muestran síntomas y signos durante más de una semana antes de consultar a un médico.
  • los pacientes con cáncer diagnosticados con SVCS no mueren por el síndrome en sí, sino por el grado de su enfermedad subyacente, y
  • Del 3% al 5% de los pacientes diagnosticados con SVCS no tienen cáncer.

En ausencia de obstrucción traqueal, es poco probable que el SVCS sea una emergencia de cáncer potencialmente mortal y no se justifica el tratamiento hasta el diagnóstico definitivo.

La evaluación inicial del paciente debe incluir una radiografía de tórax para buscar masas mediastínicas y afecciones asociadas, como derrame pleural, colapso lobular o cardiomegalia. La tomografía computarizada (TC) de tórax ofrece la información diagnóstica más útil y puede definir la anatomía de los ganglios mediastínicos afectados. La apertura venosa y la presencia de trombos se determinan mediante contraste y técnicas de exploración rápida. Dependiendo de la experiencia local, la venografía nuclear o de contraste, la resonancia magnética y la ecografía pueden ser útiles para determinar el sitio y la naturaleza de la obstrucción.

Si se sospecha un carcinoma broncogénico, se debe tomar una muestra de esputo. Si la muestra de esputo es negativa, se debe tomar una muestra de biopsia del sitio más accesible que esté clínicamente afectado por la enfermedad. La estrategia de la biopsia depende del diagnóstico de trabajo, la ubicación del tumor, el estado fisiológico del paciente y la experiencia disponible en el establecimiento sanitario. Esto puede incluir broncoscopia, biopsia palpable de ganglios linfáticos cervicales o supraclaviculares, biopsia con aguja de una masa pulmonar o ganglios linfáticos mediastínicos guiada por TC o ecografía, mediastinoscopia, mediastinotomía, esternotomía medial, toracotomía asistida por videotoracoscopia y convencional. Los resultados de la biopsia ayudarán al médico a planificar el tratamiento adecuado.

Procesando

Las limitaciones de la quimioterapia y la radioterapia para el tratamiento de los tumores malignos asociados con el síndrome de la vena cava superior conducen a tratamientos paliativos. Si los síntomas son graves, se debe considerar la obstrucción de la vena cava. Para ello, las técnicas endoluminales ofrecen grandes beneficios con mínimos riesgos. Fibrinólisis, si hay un trombo agregado, seguida de angioplastia y colocación de un stent.

La terapia anticoagulante debe iniciarse y mantenerse a largo plazo para evitar la reoclusión. Cuando la causa es leve o tratable, debe corregirse para evitar la obstrucción venosa. La cirugía se ha utilizado para reparar, descomprimir o desviar la vena cava superior en procesos benignos. Sin embargo, las técnicas endoluminales se han convertido en el tratamiento de elección por sus excelentes resultados y bajo riesgo.

Por F. Tips

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