Estimulación cerebral no invasiva Las técnicas, cuyo máximo exponente es la estimulación magnética transcraneal (EMT), son un conjunto de procedimientos que te permiten modular la actividad cerebral desde fuera de tu cabeza de forma segura y sin dolor. Sin cirugía y sin introducir ningún medicamento en nuestro organismo.

la Estimulación cerebral no invasiva se ha utilizado en la investigación desde finales de la década de 1980 para comprender mejor cómo funciona el sistema nervioso. Más recientemente, han entrado en el arsenal terapéutico para tratar, entre otras, enfermedades como la depresión, el dolor nervioso crónico o la rehabilitación post-ictus.

¿QUÉ ES LA ESTIMULACIÓN CEREBRAL NO INVASIVA?

La estimulación cerebral no invasiva son técnicas utilizadas en los principales centros médicos de prestigio alrededor del mundo (Universidad de Harvard, Clínica Mayo, etc.), seguras, prácticamente libres de efectos secundarios y aprobadas por agencias, sistemas y protocolos nacionales de control de drogas como la FDA. , la Agencia de Canadá, Australia y Europa.

En el caso de la estimulación magnética transcraneal, se utiliza un equipo especialmente diseñado para generar localmente un campo magnético de corta duración en el cuero cabelludo que induce una corriente eléctrica en la corteza cerebral. De esta forma, podemos alterar la actividad neuronal y normalizar áreas de disfunción por enfermedad.

UN POCO DE HISTORIA

La estimulación cerebral no invasiva fue descrita y utilizada por primera vez en 1985 por Anthony Barker del Departamento de Medicina Física de la Universidad de Sheffield para evaluar de forma no invasiva y sin dolor la integridad de las vías motoras centrales de un ser humano mediante la estimulación de la corteza cerebral.

Posteriormente, en 1987, lo aplicó a pacientes con esclerosis múltiple, demostrando el enlentecimiento de las vías motoras, así como las ventajas de esta técnica sobre la estimulación eléctrica transcraneal.

FUNDAMENTOS DE LA ESTIMULACIÓN CEREBRAL NO INVASIVA

Estas técnicas se basan en el principio de inducción electromagnética descrito por Michael Faraday en 1838. Se aplica una corriente eléctrica desde una bobina de estimulación ubicada en el cuero cabelludo, que genera campos magnéticos que penetran al cerebro con una atenuación insignificante. Estos campos magnéticos inducen una corriente eléctrica en el tejido neural, cuyo volumen depende de la forma y el tamaño de la bobina de estimulación, la fuerza del campo magnético y la frecuencia y duración de los pulsos magnéticos producidos.

Estos pulsos magnéticos producen una despolarización selectiva de neuronas en la corteza cerebral, ubicada entre 1,5 y 2 cm por debajo del cráneo.

APLICACIONES

Estas técnicas nos permiten comprender cómo funciona nuestro cerebro. Una de las principales ventajas de la estimulación cerebral no invasiva es que se puede utilizar para “apagar” un área determinada de nuestro cerebro durante una pequeña fracción de segundo. Por tanto, permite establecer la causalidad entre activaciones cerebrales y diferentes tipos de funciones cognitivas, sensoriales o motoras.

También puede ser útil para el diagnóstico y tratamiento de afecciones clínicas, como migrañas y depresión, o para el mapeo prequirúrgico de funciones motoras.

La estimulación cerebral no invasiva también se usa comúnmente con un electromiograma (EMG) que nos permite evaluar la actividad eléctrica de los músculos y también con la evaluación del comportamiento como la medición de los tiempos de reacción.

Finalmente, para observar sus efectos directamente en el cerebro, también podemos grabar con EEG, fMRI o PET simultáneamente. Esta combinación multimodal de técnicas tiene una gran importancia en el análisis de la función cerebral en pacientes sanos y en pacientes con cualquier enfermedad.

Por F. Tips

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