Un gran ensayo sobre la carne de un hombre es el veneno de otro

Esa es una gran cita, la carne de un hombre es el veneno de otro. Simplemente se define como lo que debería ser bueno para alguien, tal vez malo para otra. “Las mentes son diferentes como los ríos son diferentes”, dice Macaulay. En constitución, en temperamento, en poderes físicos resistencia y asimilación, los hombres se diferencian entre sí.

  • Esta diferencia es en parte natural y en parte adquirida. Nacemos con algunos y algunos vienen de las tradiciones en las que nacimos, a través de la educación, la cultura y el medio ambiente.
  • Cuando hay tanta diferencia entre un hombre y otro, ¿qué es de asombro que lo que es dañino para uno sea beneficioso para el otro y viceversa? Esta diferencia en los resultados a veces se debe a la constitución natural. Vemos que la leche que es tan nutritiva para un bebé es positivamente dañina para otro. Un hombre come fruta, el estómago de otro es demasiado delicado para eso.

¿Qué hace que la carne de un hombre sea el veneno de otro? No quiero que sepas

  • También depende de la tradición. Demasiada carne hindú a menudo resultará muy peligrosa para la salud, al igual que el jamón lo será para un musulmán. Es solo la tradición la que lo hace. La tradición moldea la mente y el espíritu gobierna el cuerpo. Entonces, lo que se toma en contra de la tradición afecta al cuerpo.
  • Asimismo, el carácter agradable o desagradable de un alimento dependerá de nuestros hábitos y de nuestro entorno. Té, vino, conservas son de esta naturaleza, afectarán de forma perjudicial o no según nuestro entorno físico y social.
  • Pero este hábito no solo se aplica a la comida, no es menos cierto para otras formas de placer. El carácter agradable o desagradable de estos dependerá de nuestros gustos y cosas de carácter que son producto de la herencia, la tradición, la cultura y el medio ambiente. Se dice que un cerdo revolcándose en el barro es tan feliz como un filósofo enfrascado en especulaciones filosóficas. Las personas malvadas se alimentan de placeres bajos y groseros que son positivamente perjudiciales para el bien. Diferentes placeres se adaptarán a diferentes personajes. “Dime lo que te gusta y te diré lo que eres”.
  • De todo esto parece probado que no existe el bien o el mal absolutos, solo lo son relativamente. Lo que es bueno para uno es malo para el otro, lo que se condena en un momento se exalta en otro. Todo esto es indudablemente cierto hasta cierto punto, pero si hubiera sido absolutamente cierto, el verdadero juicio moral hubiera sido imposible. No hay duda de que el juicio moral depende en cierta medida de la edad y el medio ambiente, pero también existe un estándar final del bien y del mal contra el cual deben hacerse todos los juicios morales. Muestra que hay cosas que son buenas para todos los hombres, así como hay cosas que son universalmente malas. Hay alimentos absolutos y venenos absolutos, por ejemplo, ácido hidrostático.

Conclusión:

Pero su número es muy bajo. En la mayoría de los casos, que algo sea comida o veneno para nosotros depende de nuestra tradición, hábitos, cultura y entorno. Como estos difieren de los hombres, lo que está destinado a un hombre será veneno para otro.

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